
Estamos debatiendo en estos días el contenido del Borrador del Libro de Sucesiones del
Código de Derecho Civil de Puerto Rico donde se presenta, entre otras enmiendas, un artículo que legalizaría y otorgaría derechos a las uniones entre presonas del mismo sexo. A pesar de que en la prensa local y en los medios en general se le ha estado dando atención a este asunto, sin embargo, la información que ha ido saliendo ha estado un tanto polarizada, pues se le ha prestado poca o ninguna atención a las voces disidentes de la apertura a la homosexualidad. Al que le interese escuchar alguna de esas voces acalladas, puede accesar la página que ha creado
El Visitante, donde ha publicado varios artículos a este respecto.
Para el que no la conozca, mi postura ante este asunto es la siguiente: amo y respeto a los homosexuales tanto como a cualquier ser humano, porque todos tienen la misma dignidad. Esta radica en su radical diferencia de todas las demás especies que pueblan la faz de la tierra: además de ser seres vivos, son PERSONAS CON ALMA ESPIRITUAL, hechos a imagen y semejanza de Dios. Amo y respeto a los homosexuales, pero creo firmemente que su modo de vida es
contra natura y no reconocerlo resulta adverso tanto para ellos, como para las personas que convivimos con ellos. Sé que este espacio es pequeño para explicar lo anterior y por otro lado estoy evitando escribir artículos muy extensos que nadie se anima a leer... pero en pocas palabras puedo expresar lo siguiente: El sentido común me dicta que el ser humano no es una ameba (si recuerdan su biología de escuela intermedia, la
ameba es un animal microscópico que no tiene sexualidad), por tanto existe con una naturaleza SEXUADA, es decir, existe siendo hombre ó siendo mujer: esto no lo dicta ninguna religión o estado de derecho, sino
la misma naturaleza. Y ser hombre o ser mujer son dos formas de SER y EXISTIR muy distintas, aunque se trate de seres humanos en ambos casos. Entiendo la homosexualidad como una deficiencia del SER varón ó mujer, una deficiencia del carácter, motivada ya sea por problemas físico-hormonales ó por problemas psíquicos del desarrollo de la personalidad. Esto lo confirman muchos psicólogos que andan por ahí y que -por cierto- sus voces son también acalladas con más frecuencia de lo que quisiera. El Psiquiatra Aquilino Polaino-Lorente (Catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense de Madrid) es uno de ellos. Les animo a leer algunos de los artículos que he encontrado sobre su pensamiento e intervención como perito a este respecto, pues se relacionan a la polémica paralela que tuvo España cuando se estaba debatiendo este mismo tema en el Senado Español:
El PP deja solo a Aquilino Polaino ante la maquinaria manipuladora del Gobierno y del lobby rosa;
Aquilino Polaino; "¿Derecho al matrimonio entre las personas del mismo sexo?";
Transcripción de lo declarado por Aquilino Polaino en la declaración al Senado el día 20 de Junio de 2005;
Bioética y etiología de la homosexualidad;
El acoso mediático contra Aquilino Polaino choca con sus sólidos argumentos científicos.
Si todavía se animan a leer, querría añadir algo con respecto a lo que declaré más arriba sobre el daño que entiendo que hacen a los que conviven con ellos los homosexuales que quieren que aparezca como normal su estilo de vida. Cuando un homosexual no reconoce que tiene un problema y desea que su estilo de vida sea reivindicado por la sociedad, él mismo erosiona -en una sociedad ya altamente confundida- los conceptos en que precisamente se fundamenta ésta -la familia como célula- y termina por presentar una concepción torcida del SER hombre ó SER mujer en una naturaleza normalmente constituída: por tanto, no es cuestión de "live and let live"... esto es mucho más radical de lo que pensamos. Requiere mucha valentía reconocer que pueden y deben cambiar, por su bien y el de los demás, pero cada vez son más los testimonios de los que lo han logrado.
Por último, querría compartir con ustedes un libro a-típico que he descubierto en estos días, un libro
políticamente incorrecto sobre este tema, el cual me ha gustado mucho y me parece bastante ilustrador. Se trata de
Un más allá para la homosexualidad, de David Morrison (o
Beyond Gay, si lo prefieren leer en inglés). En este libro,
el autor, quien fuera un fervoroso activista de los derechos de los homosexuales -y quien eventualmente se vio vacío con el estilo de vida que escogió llevar- nos narra cándidamente su historia. Demuestra -con el rigor de quien lo ha experimentado en carne propia- cómo hombres y mujeres que viven con una atracción hacia personas de su mismo sexo, alcanzan mediante la lucha el dominio se sí que les lleva a no permitir que esta tendencia domine o determine sus vidas. Con gran candor y compasión nos muestra su gran descubrimiento: las enseñanzas de la Iglesia sobre el verdadero significado de la sexualidad humana, el amor, la intimidad y el perdón y la paz que Jesucristo ofrece a toda la humanidad. Este libro debe interesar a todos los que viven con una atracción hacia personas de su mismo sexo y a sus seres queridos.